Francisco Restrepo, recolector de semillas

Francisco Restrepo

Cuando Francisco está en el monte no le gusta usar machete para abrirse paso, dice que esa herramienta es ajena al bosque y que con las manos es suficiente para despejar el camino y buscar semillas. Después de bordear arboledas de pino, encuentra la isla pequeña de árboles nativos y no deja de mirar arriba las copas, para ver si están en época, y abajo, entre la tierra y las hojas podridas, para ver si ya han caído algunas semillas. Es un buscador de tesoros silvestres o de «joyitas nativas» como él bien dice. Ser buscador y recolector de semillas fue el oficio que eligió este hombre de 56 años que no ha dejado de cultivar árboles desde que tenía veintidós.

Francisco Javier Restrepo Villa nació en 1962 en Jericó. “Nací en la zona urbana, pero soy más campesino que los del pueblo porque me mantengo en los montes buscando semillas”, dice. Las primeras que sembró, a los 22 años, fueron dos de mediacara anilladas en las montañas de Volcán Colorado y una de Ceiba paloborracho en el mismo sitio. Ahí están esos árboles todavía porque, dice, «hay que hacerle seguimiento a todos los que se siembran».

Cuenta que aprendió a sembrar de manera empírica, «es el sentido común de las cosas, tal como se siembra un grano de café, se siembran las nativas». Y aunque empezó a recolectar semillas con el fin de decorar bateas y frascos, con el tiempo supo que tener «semillas quietas, muriéndose ahí», pudiendo darles vida, era un error. Entonces empezó a sembrarlas en su vivero para luego llevar las plántulas a los bosques, pese a que «no es fácil porque hay que internarse en el monte y es muy difícil diferenciar los árboles escasos».

Y así fue como desarrolló una sensibilidad especial por las semillas y un conocimiento de sus tiempos, hábitats y cuidados como nadie en el municipio. «Hay semillas que germinan muy ligero, otras son eternas. Pero lo importante es que si le ponemos ganas y esa pasión por propagarlas, haríamos un beneficio muy grande al planeta».

Como este oficio lo ha llevado a estar atento al número y distribución de árboles nativos, con el paso de los años ha visto desaparecer por completo algunas especies: «Extraño mucho que hayan desaparecido algunas especies porque desde mi niñez hasta ahora he visto que ya no están», cuenta. Por ejemplo, los yolombos mecafis, el marañón de monte, el zapote de monte, el monedero y el manzanillo amarillo.

Con estos precedentes y una conciencia plena de que su labor es vital para la expansión de esas pequeñas islas de bosque nativo, Francisco ha elaborado en su casa un vivero en el que germina y cuida unas 70 especies de árboles nativos como el chocho azul, la calatola columbiana, los carisecos, los laurel cominos, el laurel jabón, las mediacaras, los comino crespos, los cámbulos, las guaterias, los aguacatillos, los jazmines de monte, los magnolios, entre otros. Parte de su producción es tanto para repoblar el bosque y algunas partes de potreros, como para el intercambio y venta de estas plantas.

La casa de Francisco está poblada de semillas. En el patio distribuye y pone al sol las que están germinadas, en un corredor las que tienen que estar a la sombra y en la sala, una habitación completa y la nevera, las que son para conservar. Por eso, Francisco es además un señor del tiempo, porque sabe esperar tres días o veinte, seis meses o tres años, incluso cinco, para que un semilla saque la primera hoja.

¿Cómo es un día de Francisco en el monte? ¿Cómo se recolectan las semillas de árboles nativos? ¿Cómo es el paisaje que rodea estas islas de biodiversidad? El siguiente es un recorrido por dos bosques pequeños de árboles nativos en las veredas de La Selva y Borrachero en el municipio de Jericó, Antioquia.


¿Cómo sembrar semillas de árboles nativos?

Sembrar semillas de árboles nativos

Esta es una selección de algunas semillas de árboles nativos de Jericó, Antioquia, a partir de las cuales se elaboró una serie de infografías interactivas que contienen datos sobre los usos, la siembra en vivero, el calendario y los lugares de recolección en el municipio, el estado de conservación en el país y tiempos de germinación.

Este material reúne el conocimiento que Francisco Restrepo, recolector local de semillas de árboles nativos, ha construido a partir de su oficio y de una observación juiciosa por más de 30 años, además de una búsqueda documental en informes sobre el estado de conservación de vegetación nativa del país.

 

Bibliografía

Cárdenas, L. & Salinas, N (Ed.). (2006). Libro rojo de plantas de Colombia Especies maderables amenazadas I Parte. Bogotá, Colombia: S.E.

González, R. T. & Montoya, G.E. (2014). Protocolo de propagación de 8 especies forestales nativas en el Norte del Valle del Cauca. Cali, Colombia: S.E.

Vargas, W. G. (2002). Guía ilustrada de las plantas del Quindío y los Andes Centrales. Manizales, Colombia: Universidad de Caldas Centro Editorial.

Alzate, F.; Idárraga, A.; Díaz, O. (2013). Flora de los bosques montanos de Medellín. Medellín, Colombia: S.E.

Lázaro, J. & CORANTIOQUIA. (2010). Árboles de las montañas de Antioquia. Medellín, Colombia: S.E.

¿Por qué narrar las semillas nativas?

Las semillas nativas son un componente fundamental no solo de procesos ecológicos sino que también hacen parte vital de la cultura de los pueblos. La “Libertad de cambio, trueque de semillas y animales como reflejo de las relaciones culturales y ambientales entre campesinos, indígenas y afrodescendientes” está contemplada como uno de los atributos a las relaciones sociales y culturales fundamentadas en el principio de la ética y hace parte del enfoque agroecológico de la agricultura familiar (Schneider, 2014).

Sin embargo, en la legislación nacional existe toda una normativa que pone en tensión los derechos de propiedad intelectual de material genético con una práctica cultural y milenaria que es la base de la soberanía alimentaria de las poblaciones.

Para el agrónomo del Jardín Botánico de Medellín, Carlos Mario Orozco Castañeda, “el contrasentido es desde las autoridades, que pretenden imponer una norma que obedece a intereses de multinacionales, porque los tratados de libre comercio van ligados a quién maneja las semillas; porque quien maneja las semillas, dicho escuetamente, maneja uno de los insumos más importantes de la agricultura. Quien lo maneja tiene un gran poder. Es muy, muy importante por la soberanía alimentaria, por la supervivencia de las culturas, por la conservación de biodiversidad y por toda una serie de prácticas ancestrales que hacen que este mundo sea más rico”.

Esta opinión es compartida por Sara Márquez Girón, directora de la Seccional Suroeste de la Universidad de Antioquia y doctora en agroecología: “es una total injusticia. El apoyo gubernamental está es con las multinacionales y no con los productores y los que conservan semillas nativas lo tienen que hacer casi a escondidas. Es una actividad muy clandestina, lamentablemente. En el entorno tradicional priman otros criterios para que eso se pueda hacer, como seleccionar las mejores plantas”.

¿Por qué la recolección de semillas nativas es una práctica de resiliencia socioecológica?

Para Carlos, “en lo social, porque son prácticas ancestrales que no me pueden negar y es una parte que se promueve, por ejemplo, desde la resistencia civil que cuando yo no estoy de acuerdo con una norma porque va en contra de los derechos, es un ejercicio político, económico, cultural, de la agricultura para la vida. Es la capacidad de los pueblos que tienen para adaptarse a los cambios culturales. Aquí la ética se pone en tensión con las leyes del mercado. Esto hace parte de la resiliencia, de la capacidad de adaptación de esta gente. Preservar semillas, conservar y que se intercambien las semillas”.

En ese sentido, este trabajo de investigación reivindica la recolección de semillas de árboles nativos a través de la historia de Francisco Restrepo y la documentación de su oficio y sus prácticas y espera que sea un documento que a partir de la divulgación pueda ser una base para la réplica de esta práctica agroecológica.


Normativa sobre semillas en Colombia:

Resolución 970 derogada por Resolución 3168 del ICA – 2015 que “reglamenta y controla la producción, importación y exportación de semillas producto del mejoramiento genético para la comercialización y siembra en el país, así como el registro de las unidades de evaluación agronómica y/o unidades de investigación y fitomejoramiento”. Además de los Convenios internacionales con la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales UPOV 78 y UPOV 91, este último derogado por la Corte Constitucional).

Referencias

Schneider, F. (2014). Criterios generales para la agricultura familiar. Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA). Bogotá, Colombia.

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